Crisis de fe: Notas de un diario personal
Nací y crecí en una familia y entorno cristiano. Durante mi adolescencia estuve muy involucrado en diferentes áreas de la iglesia; lo disfruté bastante. Sin embargo, a mis veintiún años una extraña compañía susurró por mi ventana: ¿y si Dios no existe? O, por otra parte, ¿quiero ser cristiano? La oferta de Dios está muy buena, pero ¿qué pasa si no la quiero? Irónicamente, estaba a la mitad de una carrera en Biblia... He de confesar que me sentí aturdido; y solo era el comienzo de la noche. ¿Por qué debería poner en duda la existencia de Dios? ¿Por qué debería cuestionarme si quiero ser cristiano? Solo los necios dudan de Dios (Sal 14:1; 53:1). Frases que había escuchado por varios años y que yo mismo había pronunciado comenzaron a surgir: “ser cristiano es lo mejor que te puede pasar”, “solo con Dios la vida tiene sentido”. Por varios meses traté de seguir viviendo como si nada pasara. Pero, esa presencia cada vez era más fuerte. Al inicio ...